Es una verdad universalmente reconocida que el ejercicio es bueno para ti y tu cerebro. Los beneficios van desde reducir el riesgo de ataques cardíacos hasta mejorar los resultados a largo plazo para las personas con trastornos del estado de ánimo como la depresión.

Mientras que el ejercicio ofrece innumerables beneficios físicos, los científicos también están interesados en cómo la actividad física regular puede cambiar fundamentalmente el cerebro, especialmente cuando se trata de enfermedades y envejecimiento. Un estudio reciente sobre ratones, publicado en la revista Nature Medicine, encontró que una hormona liberada durante el ejercicio puede mejorar la salud cerebral general y mitigar el daño y la pérdida de memoria asociados con la demencia.

En ratones sanos que hicieron ejercicios, que consistían en nadar durante una hora casi diariamente durante cinco semanas, los niveles de irisina en el cerebro aumentaron durante la actividad física y parecieron ayudar a prevenir los efectos negativos cuando los científicos introdujeron una proteína relacionada con la enfermedad de Alzheimer en el cerebro de los ratones sanos. Los ratones buff también tuvieron un mejor desempeño en las pruebas de memoria que sus contrapartes roedores inactivos.

Básicamente, aunque los hallazgos fueron específicos de los roedores, ofrecen un razonamiento potencial sobre cómo el ejercicio puede proteger los cerebros humanos y preservar las habilidades cognitivas y la memoria.

A continuación, cinco maneras en que ciertos tipos de ejercios afectan tu cerebro de forma positiva.

1. Correr: Generación de Células Cerebrales en Ratones

En un estudio de roedores de 2016, el ejercicio aeróbico como correr se asoció con la creación de nuevas células cerebrales en el hipocampo, la parte del cerebro dedicada a almacenar recuerdos y formar otros nuevos. Este ejercicio también puede afectar positivamente la salud y la función de las sincronizaciones entre las neuronas del hipocampo, mejorando la comunicación entre las células cerebrales de la zona.

2. Ejercicio Aeróbico: Ayudar con la Memoria y el Afecto Emocional

En otro estudio experimental, esta vez en humanos, 28 estudiantes jóvenes y saludables participaron en un programa de ejercicios aeróbicos. El grupo de ejercicio tenía un aumento significativo en el desempeño de la memoria espacial y sentimientos y emociones positivas, en comparación con el grupo de control que no hacía ejercicio.

3. Ciclismo

Un estudio encontró que en el flujo sanguíneo al cerebro aumentaba en los individuos que se ejercitaban en una bicicleta estacionaria, otra forma de ejercicio aeróbico. El aumento del flujo sanguíneo se relacionó con mecanismos responsables del crecimiento celular y la mejora de la función cerebral.

Al considerar que el ejercicio también puede reducir los riesgos asociados con las enfermedades comunes del estilo de vida que afectan al cerebro, como la hipertensión y la hipoglucemia, es una motivación adicional para tratar de incorporar el ejercicio como parte de un estilo de vida saludable

4. Yoga: Mejoras en la Atención

Un estudio piloto realizado en 2018 investigó los efectos de las prácticas de yoga centradas tanto en el movimiento como en la respiración sobre el estrés y la capacidad de atención de los estudiantes universitarios. El estudio encontró que los participantes de ambas prácticas mostraron una reducción en el estrés percibido (en relación con el momento en que comenzaron el regimiento de ejercicios). Interesantemente, sólo el grupo de yoga enfocado en la respiración mostró mejoras significativas en su atención sostenida.

 
5. Básicamente, Cualquier Tipo de Ejercicio Puede Ayudar a tu Cerebro

Entrenamiento de fuerza, ejercicio aeróbico, yoga -según un estudio de 2018, todas estas formas de ejercicio condujeron a un mejor desempeño cognitivo en adultos mayores (edad promedio: 73 años) con y sin impedimentos cognitivos. La investigación encontró que el ejercicio durante al menos 52 horas en el transcurso de alrededor de seis meses ofrecía beneficios para el cerebro, ya fuera sólo uno de estos modos de ejercicio o una combinación de los tres. Más que el modo de ejercicio, el estudio enfatizó la duración total de las horas dedicadas a un período de tiempo sostenido.

Al final del día, no es muy importante si prefieres entrenar con pesas, correr o hacer yoga. Los beneficios de incorporar cualquier tipo de ejercicio en la vida, especialmente para el cerebro, superan con creces los beneficios de no hacer ejercicio en absoluto.