Tu salud está íntimamente ligada a tu éxito, tanto personal como profesional. Es muy difícil desempeñarse bien, en cualquier función, si tu cuerpo no ha sido cuidado adecuadamente. Cuando trabajas para mantenerte saludable, te sientes excelente. Te hace una persona más productiva, creativa y de alto rendimiento.

Dicho esto, la mayoría de las personas exitosas y motivadas acabarán descuidando su salud en un momento u otro. Es fácil quedar atrapado en tu pasión y ambición y acabar sintiéndote un poco sobrecargado. Estos son algunos consejos para que puedas volver al buen camino y mantenerte saludable aunque tu agenda esté saturada:

#1. Piensa Fuera de la Caja

Muchas personas tienen una idea erronea de lo que significa hacer ejercicio. Puede que no se te ocurra ir a una clase de baile durante tu hora de almuerzo. Si estás acostumbrado al gimnasio, es posible que no te des cuenta de que tu oficina es el lugar perfecto para una ronda rápida de abdominales o algo de yoga. Hay muchas maneras de hacer ejercicio.

Hasta los cambios más pequeños cuentan. Animate a aumentar tu número de pasos diarios subiendo las escaleras. Aparca más lejos de la entrada de tu edificio. La mentalidad de que un entrenamiento tiene que ser intenso para que cuente, es erronea. En su lugar, concéntrate en la adaptación de pequeños y activos cambios.

También puedes buscar un compañero de entrenamiento, que es un enfoque que he encontrado muy beneficioso. Me reúno con un colega para hacer algo de yoga durante la pausa del almuerzo. No sólo el hecho de encontrarme con alguien me proporciona responsabilidad, sino que el ejercicio también rompe el tedio de la jornada laboral. Encuentra un tipo de ejercicio que no se sienta como trabajo, que te ayude a motivarte, y que te deje con energía y contento.

comidas-saludables#2. No Temas los Atajos

Una comida casera con ingredientes frescos es siempre el mejor camino, pero no siempre es posible. Por suerte, vivimos en una época en la que se puede comer sano con alimentos congelados y un microondas. El hecho de que no hayas podido preparar una semana entera de comidas saludables no significa que tu dieta tenga que romperse con la comida rápida. Trata de mantener verduras congeladas en tu casa y una selección de snacks saludables en el cajón de tu escritorio.

#3. Investiga

Tener buena salud es un tema recurrente en todos lados. Noticieros, internet, redes sociales… En todos lados tienes información sobre estilos de vida saludables. Disponemos de una gran cantidad  de material en internet para hacer de ejercicios y crear dietas que se adaptan a casi cualquier horario y presupuesto.

Tomate un momento a la semana o al mes para leer y aprender sobre estudios de salud, ejercicio y tendencias en la dieta. Aunque no es bueno seguir todas las modas, siempre hay algo que ganar al estar al tanto de las nuevas tendencias.

#4. No Olvides tu Mente

La salud no es un concepto puramente físico. La salud mental, especialmente para aquellos de nosotros que tenemos una agenda muy apretada, es un componente muy importante y a menudo pasado por alto. Todos sabemos la importancia de una buena noche de sueño, y yo diría que el tiempo de inactividad diario es igual de importante. Deja que tu mente descanse y se divierta; esto podría significar que pruebes una meditación guiada, que leas un libro “sólo para divertirte” o que escribas en un diario. La mente prospera en un ambiente donde no está demasiado orientada a las tareas. Crea espacio para que tu creatividad fluya y asegúrate de que no siempre estás corriendo de un trabajo a otro.

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#5. Tercerizar

El estrés es una alarma. Si tu horario realmente desafía tu capacidad de mantenerte saludable, necesitas revisar tus prioridades. ¿A qué puedes renunciar o tercerizar? Simplemente desconectate de las cosas más pequeñas. Tal vez puedes empezar a contratar un servicio de lavandería, comidas o de limpieza de la casa. Hacer esto aunque sea una vez al mes crea una notable cantidad de tiempo en tu agenda.

Tal vez tu reequilibrio debe ocurrir en tu mundo profesional. Quizás es hora de dar más responsabilidad a tus empleados, contratar a un asistente o pedir más colaboración a tus colegas. Encuentra algo a lo que puedas renunciar para hacerle espacio a tu salud.

Si alguna vez te descubres diciendo cosas como: “Estoy demasiado ocupado para hacer ejercicio” o “No tengo tiempo para comer sano”, entonces tienes que reconsiderar tus prioridades. Es poco probable que consigas algún objetivo -profesional o de otro tipo- si estás descuidando tu salud.

La salud debe ser una prioridad aún mayor cuando se está hiperocupado. Aunque no siempre es fácil crear un espacio para cuidarse a sí mismo, no por ello deja de ser necesario. Usa estos consejos para mantenerte saludable, incluso cuando tu horario se te va de las manos.