El arte de dejar ir para recibir es la paradoja más bella que puede existir. No habrá espacio para cosas maravillosas en tu vida si no sueltas tu carga.

“Anoche perdí el mundo y gané el universo.”

– C. Joybell C.

Recientemente me recordaron la importancia de dejar ir.

No hablo de dejarse llevar, ni rendirse, ni entregar algo con enojo. Hablo del arte de soltar con gracia el control sobre lo que sea que hayas estado agarrando tan desesperadamente.

Puede ser una idea, una relación, una expectativa, un trabajo, un miedo, incluso tu propio pasado, pero sea lo que sea no te está sirviendo.

¿Cómo puede servirte cuando está bloqueando tu capacidad de recibir?

En primer lugar, imagínate la representación literal de aferrarse a algo: tu mano está sellada en un puño apretado para proteger la cosa que hay dentro de ella.

Por lo tanto, con la mano cerrada, no puedes coger otra cosa. No puedes atrapar algo importante mientras pasa volando o tocar algo hermoso que despierte tu curiosidad. Echar una mano a otra persona. Ofrecer el calor y la suavidad de tu tacto a un ser querido. No se puede levantar o acurrucar algo suavemente en la palma de la mano.

clases-de-yoga-panamaCon la mano cerrada, no puedes recibir

Si tu mente y tu corazón se sujetan demasiado fuerte a algo, no habrá espacio para algo nuevo.

Últimamente, he estado trabajando en dejar ir para poder recibir con mayor plenitud la belleza y la generosidad que el universo tiene para ofrecer.

Todos los días tengo que recordarme a mí misma que debo liberarme de la noción de que algún evento debe ocurrir de cierta manera. Que alguien a quien amo debe comportarse de cierta manera. Si estoy trabajando en algo, eso debe desarrollarse de cierta manera. Si tengo alguna rutina, debe resultar en un desenlace determinado.

Porque aferrarme a mis ideas sobre lo que debería suceder me impide reconocer que hay mil maneras maravillosas y enriquecedoras de como podrían suceder las cosas.

No sólo eso, sino que aferrarse a las cosas es un trabajo pesado y cansado. Tenemos que llevar las cargas a las que nos apegamos. Incluso cuando dejan de funcionar para nosotros y se convierten en peso muerto. Ese esfuerzo constante es físicamente y emocionalmente agotador.

La Vida no Tiene que Ser Una Carga

La vida es mucho más fácil cuando nos liberamos de las cosas que nos arrastran hacia abajo. Y la vida es mucho más emocionante cuando dejamos ir lo que pensamos que es bueno y nos abrimos a la posibilidad de lo que podría ser mejor.

Así que despliega los dedos y suelta el puño. Finalmente, con gracia y fe, abre tu mano para recibir lo que ni siquiera sabías que necesitabas. Simpre tienes que dejar ir para poder recibir.

¿Qué es lo que has estado reteniendo últimamente que no te sirve? ¿Qué cosas puedes dejar ir hoy para aligerar la carga que llevas? Recuerda que tu estas a cargo. Tu tienes el poder de elegir el tipo de vida que quieres.

“La paradoja más exquisita: tan pronto como lo dejas todo, puedes tenerlo todo”. Mientras desees el poder, no podrás tenerlo. En el momento en que no quieras poder, tendrás más de lo que nunca soñaste posible”. ~ Ram Dass