Dos de las maneras más comunes en que las personas evadimos nuestras propias emociones son a través de la complacencia y la agresión pasiva, las cuales son igualmente peligrosas de diferentes maneras. Ambas son formas de decir que sí cuando realmente queremos decir NO.

Diferentes estudios muestran que la manera en la que nos comunicamos con los demás tiene una correlación directa con nuestra salud física y mental. Cuando expresamos nuestros deseos y necesidades con otros, nos permitimos escucharnos y ayudarnos. En cambio, al reprimir nuestros sentimientos y lo que sentimos, es cuando comenzamos a sufrir.

¿Qué Pasa Cuando No Puedes Decir que NO?

Cuando decimos que SI solo por ser amables, cariñosos o no ofensivos, la gente a nuestro alrededor probablemente seguirá pidiéndonos más. Si tenemos el hábito de comunicarnos usando agresión pasiva (diciendo sí a regañadientes o quejándonos a espaldas de la persona que nos pidió el favor) nos convertimos en un centro de energía negativa. La persona o las personas que nos piden un favor, seguramente no saben que nos está molestando su petición, porque probablemente no le hemos dicho nada. En estas situaciones, nuestros niveles de estrés y frustración aumentan, haciendo que a largo plazo nos produzca algún daño.

Cuando evitamos expresar lo que sentimos o lo que necesitamos, estamos saboteando nuestra autoestima y permitiendo que los sentimientos negativos se acumulen internamente.

Por ejemplo, las personas pasivo-agresivas no expresan sus emociones debido al miedo. A menudo estas personas tienen miedo de pedir lo que necesitan o de expresar sus emociones. Al no reunir la confianza dentro de sí mismas para ser directas y serias, generalmente expresan sus sentimientos a través de enojos en los medios sociales o quejándose de alguien más. Al expresarse de estas maneras indirectas o a medias, sienten una pequeña “sensación de alivio”. Generalmente, si usamos este tipo de conducta terminaremos sintiendo más resentimiento y rabia reprimida, lo que nos llevará a más estrés por retener sentimientos.

Las personas pasivo-agresivas también son a menudo más pesimistas y tienen una visión negativa del mundo. En psicología sabemos que el pensamiento negativo conduce a una menor motivación, mientras que el pensamiento positivo se ha vinculado científicamente a una vida más larga, a tasas más bajas de depresión, a un aumento de la inmunidad y a menores riesgo de enfermedad cardiovascular.

 

¿Y Si Alguien se Enfada Conmigo?

En estos casos, psicólogos y estudiosos de la comunicación nos recomiendan ser asertivos con nuestras emociones, ¿que  significa esto? Pedir lo que se quiere o se necesita de una manera respetable para ambas partes. Muchos personas se preocupan por herir los sentimientos de otros al actuar con firmeza sobre ellos Estas falsas creencias pueden impedir que se obtenga lo que se quiere y se necesita. La asertividad es ser amable con uno mismo y con los demás.

Aquí un ejemplo:

Digamos que estás en un taxi y te das cuenta de que el chofer está yendo en la dirección equivocada. ¿Que harias?

  • ¿Te relajaras y llegas tarde a tu trabajo?
  • ¿Llamarías a un amigo y le dirías que estás molesto por la incapacidad del conductor para conducir?

De cualquier manera, decir nada no lo hace mejor. En realidad, lo empeora. Un simple “Disculpe, señor, siento que este no es el camino correcto; ¿podríamos, por favor, seguir otro camino? sería suficiente, nadie se siente incómodo o enojado, y al final, respetaste tus emociones y sentimientos. 

 

Recuerda: La Asertividad no es Agresividad.

¿Cómo Ser más Asertivo?

Es normal experimentar personas o entornos que dificultan la comunicación. Ser conscientes de cómo nos hacen sentir estas situaciones nos ayuda a adoptar nuevas estrategias para expresarnos y ser más asertivos.

La asertividad significa expresar las propias necesidades y deseos de una manera efectiva y respetuosa. Cuando empezamos a integrar comportamientos más asertivos en nuestras vidas, construimos más respeto por nosotros mismos y permitimos que otros respeten nuestro tiempo y energía.

Una de las mejores maneras de acostumbrarse a hacerse valer es escribir tu propio guión. Cuando se tiene una fórmula uno se siente más seguro antes de encarar cualquier situación.

Identifica cómo te sientes. Cuando tienes claro qué emoción está impulsando tu comportamiento, puedes hacer algo al respecto.

Identifica tu meta. Incluso cuando la situación es abrumadora, al saber tu meta para la conversación tienes un punto de anclaje que te impide rendirte o desviarte.

Imagina la escena en tu mente antes de decir una palabra. ¿Dónde seria mas comodo llevar a cabo esa conversación? ¿Cómo te expresarias? Cuando nos enfrentamos al futuro y somos conscientes de cómo nos gustaría que resultara la conversación, es más probable que nos mantengamos en el buen camino.

Ensayar lo que se quiere decir en voz alta con anticipación es una buena técnica a aplicar. Cuando lo oímos, podemos editar o ajustar nuestro mensaje.

Esta técnica es extremadamente efectiva para pedir lo que se quiere o se necesita de otra persona. El truco es que cuando usamos una emoción o “palabra de sentimiento”, atrae la atención de los demás. Tienden a escuchar más, y eso provoca más empatía.

Si al pedir algo comenzamos con la frase, “Necesito que ____” la gente a menudo se pondrá a la defensiva. Pero es mejor probar: “Me siento preocupada por la presentación, ¿podrías ayudarme a terminarla esta tarde? Realmente apreciaría un par de manos extra.” ¿Quién no querría ayudarte?

Prueba esta fórmula:

Me siento ____________, debido a/porque ____________. ¿Podrías por favor ____________?

No Tener Miedo de Pedir Ayuda

Muy a menudo nos preocupa que pedir ayuda sea un signo de debilidad o que otros nos critiquen. Pero la verdad es que pedir ayuda o cambiar de opinión es una tarea muy común y realista. Cuando otros te piden ayuda, ¿los estás juzgando o despreciando? Probablemente no. Reconocer cuando es demasiado para manejar o que necesitamos ayuda es una señal de alguien que es confiado y asertivo. Conoces tus límites y valoras tu tiempo. A la gente le gusta ayudar y admirar a las personas que pueden admitir que no pueden hacerlo todo. ¡Significa que eres humano!

Si otros se enojan porque te respetas a ti mismo y a tu tiempo, ¿son realmente personas con las que quieres estar o incluso les importa lo que piensan? Estas son personas que se aprovecharán de ti. Las relaciones saludables que tienes en tu vida son las que te respetan y entenderán que no puedes y no debes hacerlo todo.

No puedes ser todo para todos. Al final del día, la relación más importante que tienes es contigo mismo. Asegurarte de que estas respetando tus emociones, te permitirá estar más presente y ser más positivo en todas tus interacciones.